Entrada vigésimo cuarta (San Eulogio de Córdoba, arzobispo)

Dos fantásticos romances sobre el matrimonio y el noviazgo recordados en Vélez-Blanco que me ha pasado últimamente mi benefactor A.C.N.S..

El primero parece casi un calco de Rabelais, mismamente, y en todos se refleja el gusto de nosotros, los ibéricos australes, por el esperpento y la hipérbole . Los he copiado tal cual me los han pasado -no están publicados en más roales de inten·né, me creo), que fue como fueron copiados, respetando las palabras conforme las decía esta señora. Si bien está hablado bastante fino, se observan muchos rasgos fonéticos propios del habla velezana:


MARÍA CRISTINA ARCAS LÓPEZ (un romance de ciego)

Se casó Pedro con Ana,
creyendo que sería rica.
Y luego Ana tenía
el caudal de una borrica.

Una jarma y una cincha,
y también un albardón,
un atarre, un pretal,
un cabestro y un ropón.

Lleva un lazo en la cabeza
que manifiesta un cabestro.
Y un cinturón que es la cincha
que lleva ceñido el cuerpo.

La jarma es una chacona
que le dicen japonés.
Y al ponérsela parece
a la frontera del tren.

El pretal es un mandil,
parece una banderilla.
Y la falda se le queda
por encima la rodilla.

Mangas no lleva ningunas.
Lleva los brazos al aire.
Dice que si no le ven,
no la puede comprar nadie.

Lleva la falda tan corta:
se le ven las pantorrillas.
Y otra cosa que no explico,
Virgen de las Maravillas.

Lleva el descote tan grande,
Virgen Santa del Rosario,
que su pescuezo es la torre
y su pecho el campanario.

Como se tenía por guapa,
Ana fue y se retrató.
Ya verán ustés señores
el retrato que sacó.

Yo lo voy a dibujar
para que vean el retrato.
Meramente representa
la fesonomía de un gato.

Tiene la trompa redonda
y la nariz alargá.
Las orejas muy pequeñas.
¡Vaya una gata pelá!

Era una mujer dispuesta,
muy bien sabe disponer.
Cuando Pedro echa un jornal
ella debe más de tres.

Cuando llega el día del pago:
- Pedro, trae el dinero.
Y se encuentra
que está, en su casa,
a cobrar, el confitero.

El verdulero reclama.
También reclama el casero.
Y también viene a cobrar
el carbón el carbonero.

También viene el del pan.
Y también la lavandera.
Y también el barbero
que le corta la melena.

También viene el azaitero,
a ver si podía cobrar.
Pero ya se enfada Pedro
y dice que no paga más.

Ana, eres mi ruina.
De trampas estoy cargado.
Más valía de haberme muerto
antes de haberme casado.

Ella gasta buena ropa.
Muchos polvos y arrebol.
Zarcillos y buenos zapatos
y Pedro sin camisón.

Ella todo lo disfruta,
pero el pobre de Pedro,
los pantalones que lleva,
van cosidos de remiendos.

Así que el pobre de Pedro,
tan aburrido se ve,
que no se le da cuidado
de abandonar su mujer.

Ella es tipo elegante,
es digna de reparar.
Pero hay que mirarla bien,
por delante y por detrás.

Su frente es plaza de toros,
un cañón es su nariz.
Las orejas muy pequeñas
y los ojos de lombriz.

Tiene la cara de burra,
tan blanca como una graja
y sus labios le parecen
al borde de una tinaja.

El culo como una tolba.
Tiene en la espalda un zurrón
y su barriga le parece
a la bodega del vapor.

Que refiriré, señores,
no crean que es tontería.
Ahora verán ustedes
lo que se comió en un día:

Se ha comido en unas migas,
diez fanegas de panizo,
cuatro jamones con ellas,
cinco arrobas de chorizos,

dos fanegas de azaitunas,
diez botes en un guisado
y de postre se comió, 
la carne de cinco pavos.

Se ha comido, al otro día,
comestibles de tres tiendas.
La carne de diez bueyes
y el vino de tres bodegas.

Le quedó una miaja rual
y se comió siete cargas
de chumbos del paletal.

Tenían unos padrinos
y les invitó a comer,
en el día de su santo,
que era el día de San José.

Le dice José a Pedro:
Como ve usté, compadre,
que gracias a Dios, todavía,
queda para la comadre.

Dice: - Ay, compadre de mi alma,
comprendo que usté no sabe,
cuando me dice esto,
lo que come la comadre.

- ¿Pues tanto come, compadre?
- Digo, sin desajerar,
que todo lo que usté tiene
se lo come, y mucho más.

Como el compadre
es muy rico, dice:
- Por mucho que coma,
yo tengo trigo y maíz,
que gracias a Dios me sobra.

En casa de sus compadres,
Ana se puso en razón.
La mujer come encostada.

Y verán lo que comió:
Un día de San José,
se comió por la mañana
vainte panes en café,
pero se quedó con gana.

Cuando vinieron de misa,
se pusieron a almorzar.
Y se comió trainta panes,
mojando en una fritá.

Aquella noche, en la cena,
le dio el Señor tantas hambres,
que se comió una fritada
de trainta quilos de carne.

Y de postre una ensalada.
¡Vaya una valiente cena!
Se comió vainte melones
y los higos de una higuera.

Tal vergüenza le dio a Pedro,
que le dice, vámunos,
que por ser tú tan tragona,
vas a ser mi perdición.

Se despiden y se van,
dicía su compadre:
-¡Vaya una tía tragona,
que ha venido a arruinarme!

Bien dicía mi compadre,
yo ya he visto desengaño,
en mi casa se ha comido
comestibles de dos años.

Si llega a durar dos días,
yo me lo cuento por fijo.
Quizás se hubiera comido,
los cementos del cortijo.

Y cuando ya le llegó,
del desacupo la hora,
el abismo que entercoló,
todo el Río de Mazonas.



ESTOS SON UNOS NOVIOS
El: - Dios te guarde, bella Aurora,
asomada a ese balcón,
lo que se pasea en señora
es el más brillante sol.
Tú eres la idolatría
que Dios ha llegado a crear,
eres la reina de Hungría,
tu hermosura es sin igual.

Ella: - Si me subes, con cariño
y con besos de simpatía,
así te hablo y te digo
por si me apareces algún día,
con respeto a la humildad,
un millón de gracias te doy
como rosas en el rosal,
pero yo en mi casa estoy.

El: - No trato de criticarte
hermoso lucero Venus.
Seré para ti constante.
Eres estrella del cielo,
así te quiero hacer ver.
Tu contestación preciso,
yo para ti seré fiel,
si no tienes compromiso.

Ella: - Compromiso no tengo,
ni yo lo tendré jamás;
todos los hombres viváis
con la misma falsedad.
Con la boca prometáis
lo que veáis y mucho más;
con el corazón dizáis
como te voy a engañar.

El: - Me atrevo a afirmar por ti
con sangre, mientras viva
y mientras pueda existir,
y no faltarte en mi vida.

Ella: - Quédate prendado en mí,
que ahora tienes la ocasión,
y es cuando puedes dicir,
prenda de mi corazón.
En tus palabras no creo,
aunque te pongas en cruz,
según tus muestras,
yo veo,
eres un Cristo sin luz.
¡Vaya un tipo desgraciado
si piensas que yo te quiero,
el premio ya tienes dado
de orgulloso y embustero!

El: - Hermosa prenda querida,
yo estoy prendado de ti,
eres la luz de mis ojos,
dame de tu boca el sí.
Te juro sin falsedad
que si contigo me caso,
has de estar tan obsequiada
como el rey en el Palacio.

Ella: - Siendo así lo que prometes,
no tengo más que sufrir;
todo lo que tengo presente,
pongo mi amor en ti.
A tu desposición estoy
con oración fervorosa,
te lo juro desde hoy
de ser tu querida esposa.

El: - Ya he alcanzado tu querer,
serás mi esposa querida,
por fin ya tengo mujer
para pasar alegre vida;
para vivir con unión
y como la ley conviene,
llamaremos los padrinos
y que nos casen con breve.

Ella: - Ya estamos casados, Pepe.
Tanto como me dicías,
ahora nada aparece,
eres un bala perdida.
Tú me decías
que eras honrado y trabajaorcillo,
y no me das ni una perra,
eres más gandul que un trillo.

El: - Has gastado en un semana,
dos pesetas que te di,
vaya una fea marrana,
que no quiere bien vivir
porque eres muy gastosa
y me criticas a mí.
¡Calla, fea, lagañosa,
que te gusta presumir!

Ella: - ¡Cállate gato sin rabo
y no presumas con nadie!
La cara no te la has lavado
desde que te parió tu madre.
Eres un grande animal,
el más horrible del mundo.
Estas sin acepillar
y tienes cara de burro.

El: - ¡Vaya una marrana puerca,
no vales ni para barrer,
encima de la basura
te pones a hacer de comer.
Te levantas por las mañanas
a oler y a visitar
y por las noches me dices,
qué harta estoy de trabajar!

Ella: - ¡Cállate so chulo pobre, 
so cabeza de tornajo,
tienes hocico de hurón;
eres más feo que un grajo!
Eres burro y cabezón.
Con tus ojos pitarrosos,
tu pescuezo es un camello
y tienes cara de oso.

El: - ¡Vaya una mujer indecente
que tengo para mi perdición,
después de marrana y sin dientes,
más mala que un escorpión!,
¡Vaya un cuerpo mal trazado
que tiene esta mujer,
le parece su culata
a la máquina del tren!

Ella: - Me casé contigo, Pepe,
y me he rebajado yo.
Tienes cuerpo de animal,
nariz de perro pachón.
Tienes las piernas torcidas
que parecen dos maderos,
barba de macho cabrío.
Perro galgo no te quiero.

El: - Pepe ya se ha enfadado
y le tiró una silla,
las tenazas y la cazuela.
Se formó tal tremolina
tirando mesas y platos,
Tomasa, no le temía,
y salía bufando hasta el gato.
La suegra, que se enteró,
vino a su casa corriendo,
y con la sartén le tiró
al pobrecito de su yerno.
Entonces cogió un garrote
y le pegó un garrotazo,
que le quebró tres costillas
y le desapañó un brazo.

¿ME CASO, NO ME CASO?
Varios amigos,me han dicho,
en más de una ocasión,

qué por qué
yo no me caso
y así estaré mejor.

Como si casarse fuera
tener diario un doblón,
y el pobre casado vive
más triste
que un chicharrón.

Tengo un sinfín de motivos
en contra de mi razón,
para no casarme nunca,
y daré la explicación.

Yo me salí de mi casa
el día de San Antón,
bien peinado, bien lavado,
con buen zapato y calzón;
y en la esquina de la plaza,
me encontré con Juan Carrión,
un amigo que yo siempre
aprecié de corazón.

- ¿Dónde caminas, me dijo,
sino es de gran precisión?,
yo quiero que me acompañes
y charlaremos los dos.
Ya sabrás que me he casado
con la hija de Simón
y eso debes tú de hacer,
cuanto más pronto mejor.

- Mucho me alegro, le dije.
Sea para honra de Dios.
Me llevó para su casa
y en un sillón me sentó.
Me presentó su esposa,
que como hacía calor,
con un poco de gazpacho,
al momento, me obsequió.

Me dio luego una guitarra
y toqué yo un rigadón,
que bien se llenó la casa,
de la gente que acudió.

Acuden unas mocitas,
tan bonitas como el sol.
¡Qué cuerpecitos,
qué ojos,
qué rostro tan sedu(c)tor,
que aunque uno
sea de palo, se le alegra
el corazón!

A mí se acercó una vieja
y pronto me preguntó:
- Curro, ¿es que usted
no se casa,
dígame sin detención?
Si es que usted
no tiene novia,
sepa me llamo Leonor,
vivo en la calle el Engaño,
número 52.

Dije que le avisaría,
y cuando llegó la ocasión,
me dispedí de ella
y de toda la reunión.

Me marché para mi casa
concurriendo en mi intirior:
¿Me caso,
no me caso?
Ahora tengo propo(r)ción.

Ajusté todos los gastos
y necesitaba un millón,
tan solo para tener
quién me lave el camisón.
A la novia solamente
en su regalo antirior
se le dan unos zarcillos
y unas botas de charol,
un abanico, un rosario,
un vestido y un mantón.

¡Caramba! Que no me caso,
que mozo estoy yo mejor.
Que antes de haberme casado,
tengo que comprar velón,

el almirez, la cazuela,
las tenazas y asador,
tazas, jícaras y vasos,
platos y espumador,

cántaro, alcuza y escoba,
cubo y ajofitador,
cuadros, sillas y baúles,
la cama y el cobertor,

cucharas, cuchillos,
paines y espuertas
para el carbón,
la cesta para la plaza,

y el almanaque y farol,
la canasta para el niño,
porque aguarda la ocasión.

Llega el día que partar,
y un chiquillo al mundo dio
y le sacan los riñones
entre médicos y comadrón.

El hombre pone el puchero
y trae luego el biberón,
y luego barre la casa
y después va a por carbón,
viste el niño, después,
el cual, luego se ensució.

Y el hombre lo deja y sale,
y a trabajar se marchó.
Viene sábado en la noche
y halla sucio el camisón,
la casa sin barrer,
la cena en el bodegón.

La esposa está de visita,
vendrá a la una o a las dos.
Y él le pega tal paliza,
que como muerta la (d)ejó.

¡Cuánto más vale ser soltero
y tener diario un doblón
y beberse muy buenos tragos ,
y fuera de obligación!

¡Como bebo y me divierto,
y duermo en cualquier rincón,
me levanto cuando quiero
y me voy a tomar el sol!

Y la que quiera casarse,
que busque un perro perdigón
y si no, que coma fuego,
pedernal y munición.

Y el que quiera ser casado
y quiera estar como yo,
que le pegue a la mujer
todos los días un palizón.

Y aprendiendo esta receta,
lo juro por San Antón,
que descansará muy pronto
y estará siempre de humor.

1 comentario:

Julio dijo...

Hola

Estoy trabajando la música tradicional de la Sierra de Alcaraz (Albacete) y casualmente tengo otra versión del romance que tú titulas "¿Me caso, no me caso?"

¿Tienes alguna información adicional sobre él?

Muchas gracias

Planas qu'angunos fiajes me s'apetece 'esfisar